Como madre, se dio cuenta que lo que le pasaba a su hijo iba mucho más allá de lo que parecía a simple vista. Que la ayuda de siempre, la convencional, no bastaba.
Su hijo, Juanito, empezó a ver figuras oscuras moviéndose por su habitación. Desarrolló un pánico a la oscuridad que le impedía dormir y, lo más grave, llegó a decir que quería hacerse daño. La situación llega a un punto crítico cuando, en un momento en la calle, Juanito la empuja y llorando le confiesa que siente el impulso de lanzarla contra un auto.
Victoria confió en mí desde el primer momento. No cualquier terapeuta puede realizar regresión a un niño. No puedo decir que sea mi especialidad porque los pequeños son una pequeña fracción de mis pacientes, así y todo, me es natural acompañarlos en el proceso terapéutico. Creo que es de suma importancia que el adulto a cargo, en este caso la madre, confíe en el profesional. Porque esa confianza es transmitida al niño y eso hace que se entregue al trabajo terapéutico más naturalmente. Lograr un vínculo terapéutico de confianza, es una condición indispensable para el éxito de una terapia tanto en niños como en adultos.
A pesar de que el paciente es un niño, este caso clínico es un excelente ejemplo de una sesión de terapia regresiva. Los “pensamiento malos” son un motivo de consulta frecuente. Y a pesar de que Juanito tiene tan solo 9 años, se desenvolvió como cualquier adulto en la sesión.
Los niños se encuentran, por lo general, en el grupo de pacientes que necesitan solo una sesión de regresión para resolver el problema que los convoca. Mientras que en los adultos, el porcentaje que con solo una sesión encuentra las respuestas y sana, es minoritario frente a los que necesitan hacer cuatro o más sesiones.
El video que está arriba es un audio, creado con inteligencia artificial, que nos narra el testimonio de Victoria después de la sesión de su hijo. Es potente porque tiene una doble perspectiva. La de madre, por supuesto, pero también la de profesional, porque Victoria es psicóloga.
El caso clínico completo lo puede leer en la primera publicación colectiva de la Asociación de Terapeutas de Terapia en Vida Pasada, ACHTEVIP, de la cual formo parte. Si deseas adquirir el libro presiona AQUÍ.


